Hace tiempo le tenía miedo a la muerte,
pero un miedo de esos que no tienen escape,
entonce le pedí a Dios que me diera una misión,
algo que tuviera que completar en este mundo antes de partir.
Le pedí que me permitiera vivir lo suficiente
para descubrir cual era mi misión aquí, y cumplirla.
Desde entonces, ya no le tengo tanto miedo a morir,
al menos ahora se que me iré cumpliendo mi misión.
Sin embargo, aún no descubro mi misión, y no se si
sin saberlo he comenzado a cumplirla,
pero mientras lo descubro, me he propuesto,
vivir cada día, para reunir momentos de felicidad,
que probablemente me harán falta más adelante.
O quien sabe, quizá me hagan falta hoy mismo.
